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NIÑOS INTELIGENTES Y FELICES

AUTOR:  LEOPOLDO PERDOMO


 
ESTE ES UN LIBRO PENSADO
PARA PADRES NOVELES
EN ÉL SE DISCUTEN LOS FUNDAMENTOS
DE LA INTELIGENCIA
Y COMO SE CONSIGUE QUE EL NIÑO
HAGA LOS EJERCICIOS
NECESARIOS PARA DESARROLLARLA 

¿Este libro de qué va?
¿Qué es la inteligencia?
¿Cómo se consigue que el niño se entrene?
¿Es genética la inteligencia?
¿Qué factores promueven la inteligencia?
¿Qué pasa con la desobediencia?
¿Dónde puedo encontrar este libro?
 ¿Qué es esto de niños felices?
Fundamentos de este libro
Los niños superdotados


¿ESTE LIBRO DE QUÉ VA?

     Este libro defiende una tesis;  la inteligencia se adquiere por medio de cierto entrenamiento y cierta persistencia.  Si alguno cree que este asunto no merece mayor consideración, ya terminó de leer estos comentarios.   Si, por el contrario, el lector cree este asunto de gran importancia con vistas al desarrollo de la inteligencia de sus hijos, aquí tiene un libro que le puede dar  satisfacción.  Le dará satisfacción porque podrá verificar que, sin conocernos de nada, hemos llegado casi a las mismas conclusiones.  En el caso de que algunas ideas le parezcan novedosas, estará encantado de que se  pueda aportar algún punto nuevo a este tema tan interesante. Desde ahora, si tiene interés sobre este asunto, queda invitado a comunicarse conmigo.
Vuelta al principio.


¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA?

   La inteligencia se ha visto siempre como un concepto complejo.  Esto es debido a que resulta una palabra abstracta que contiene diversos significados.  Por eso resulta de difícil entendimiento si no se analizan los diversos campos semánticos involucrados en el sentido de esta palabra.   Al analizar su significado nos encontramos que va desde la habilidad para entender el lenguaje y expresarse con claridad, pasando por tener conocimientos sobre los asuntos relevantes de la existencia.  Y como la vida está condicionada tanto por el medio físico (geográfico y climático) como por el ambiente social, la relevancia de los conocimientos difiere al cambiar de entorno.   Después de entrar en detalle sobre estas consideraciones, el libro propone una definición funcional de la inteligencia expresada del siguiente modo:

LA INTELIGENCIA ES LA SUMA
DE LAS HABILIDADES ADQUIRIDAS
EN LA MEDIDA QUE SON ÚTILES PARA LA SUPERVIVENCIA
O EL BIENESTAR DEL GRUPO SOCIAL Y EL INDIVIDUO

   Esto nos indica la naturaleza de la dificultad.  Las habilidades adquiridas son muy variadas y su utilidad depende mucho del medio físico y social, como ya dije.  Por eso se comprende que el volumen y la calidad de las habilidades adquiridas varía mucho de un grupo humano a otro o de una familia a otra.  Incluso, se puede decir que esas circunstancias varían con el tiempo dentro de una misma familia.  Pues la inteligencia es una función del programa educativo que aplican los padres en su casa con cada niño.  Creo que el arranque de la inteligencia empieza básicamente en casa.  Por eso no podemos esperar de la escuela que sustituya a los padres en esta tarea.  Desde el punto de vista de este libro,  la  inteligencia es un asunto de entrenamiento y persistencia.  Pero, cada tipo de inteligencia  precisa un programa diferente.   De hecho, lo  normal  es que el niño vaya adquiriendo diversos programas de conducta inteligente intercalados.

    El libro hace un examen de algunas de esas conductas inteligentes.  Del mismo modo que el lenguaje, los repertorios inteligentes, cualesquiera que estos sean, se inician y refuerzan con la actuación casera de los padres.  Pero, según pasa el tiempo, el entusiasmo de los padres por este asunto se va enfriando.  Esto genera entre los hermanos diferencias estadísticas de CI notables que se han comentado en muchos trabajos.  Según estas cuentas, los hijos primogénitos tienen de promedio una inteligencia superior al resto de sus hermanos.  Y se observa un escalonamiento hacia una menor inteligencia entre ellos.  De modo que el CI (hablo de promedios) va siendo más bajo según los hijos son menores en rango de nacimiento.   Estas diferencias, aparentemente, contradicen la tesis de que la inteligencia tiene un origen básicamente genético.  Aunque yo no he hecho ningún estudio para confirmar estos datos, tampoco he leído nada en
contra. Por eso, en el libro se afirma que la
inteligencia es relativa y que se valora según la naturaleza del medio físico y social.  Una conducta inteligencia en cierto ambiente resulta totalmente inútil o contraproducente en otro. El medio social mismo incide sobre la inteligencia; pues con frecuencia podemos ver como expresa su rechazo para ciertas expresiones inteligentes para ciertos sujetos  identificados por su clase social, raza, etnia o religión.   De modo que las circunstancias del entorno social pueden aceptar o rechazar ciertos tipos de inteligencia de un modo arbitrario.  Quiero decir que la inteligencia está asociada al status social; por eso se rechazan las innovaciones cuando proceden de gente con status social inferior.

Quiero hacerme eco de esa idea, muy difundida, según la cual la inteligencia es mayormente genética. Esta difusión ha tenido mucho éxito y casi todo el mundo está convencido de ello.   De modo que el libro discute con cierto detalle esta teoría desde las primeras páginas.   Y se discute porque, si aceptamos que la inteligencia está mayormente determinada por los genes, no tendría mucho sentido preocuparse de la educación.

    Por si esto no fuera suficiente, la sociedad parece imponer uno límite al desarrollo de la inteligencia con diversos procedimientos. Pues se entiende que con gran inteligencia solo necesitan un número reducido de individuos.  Está claro que si todos fuéramos geniales,  ¿quién iba a realizar las tareas más tediosas  y peor pagadas?  Todos querríamos ser investigadores o ingenieros de algo.  Este es, por lo tanto, un asunto "tabú" sobre el que la sociedad refiere  hablar lo menos posible.  En la práctica creo que se habla con frecuencia, pero se hace presentando un paradigma poco claro.
Vuelta al principio.

¿CÓMO SE CONSIGUE QUE UN NIÑO SE ENTRENE?

Algunas personas no tienen ninguna dificultad para pasarse el día comiendo y haciendo el holgazán. Quiero decir que existen conductas que por su propia naturaleza agradable y poco exigente no requiere de nosotros esfuerzo alguno.  Me viene a la mente una manada de leones saciados, tumbados a la sombra y espantando las moscas con el rabo.
Eso nos trae a la pregunta: ¿cómo se consigue que un niño acepte de buen grado entrenarse en la adquisición de ciertas habilidades?   Pero, no estoy hablando de entrenarse para hacer ejercicio físico.  Aunque esto también entra dentro de la pregunta.  Muchos padres, creen que es suficiente con dar las órdenes adecuadas y ya está.  Esto es un error.  Las órdenes y las peticiones solo consiguen de los niños, y de los adultos, unas conductas débiles.  Vamos que, en general, las órdenes se aceptan con escaso entusiasmo.  Entonces, ¿qué es lo que podemos hacer?
   Existen unas variables ambientales llamadas reforzadores que tienen el poder de controlar la frecuencia de la conducta.   Si queremos que un niño se ejercite en las conductas buenas y deseables debemos aplicar esos "reforzadores".
    ¿Y qué ocurre con las conductas indeseables?  Algo parecido.Las conductas indeseables se repiten una y otra porque el niño recibe  atenciones, recriminaciones y homilías, cuando las ejecuta. Otras veces se mezclan los controles verbales con las amenazas y algunos castigos  ocasionales.  Pero, estando las atenciones verbales en mayoría, el resultado neto es un efecto de reforzamiento de las conductas indeseables.
Sin embargo, nuestros conocimientos indican que debemos evitar los golpes y los castigos.   Estos se conocen en la jerga de los psicólogos como controles aversivos.   Y deben evitarse porque su uso continuado genera efectos indeseables a medio y largo plazo.


¿ES GENÉTICA LA INTELIGENCIA?

   La idea dominante, desde siempre, es que la inteligencia es de origen genético.   Esta idea ha podido convivir sin fricciones con la existencia de la educación y el estudio.  Y aunque se comprende que sin estas actividades, educación y estudio, no es posible un conocimiento intensivo y especializado, nadie ha puesto nunca en duda el papel de la genética.  Llamamos inteligentes a los que poseen un gran volumen de conocimientos y saben aplicarlos, según los casos, de una manera racional o útil.   También llamamos inteligentes a quienes saben ejecutar bien los trabajos que se le piden y solucionan por si mismos los problemas que se encuentran.  Hablamos con frecuencia de "inteligencia natural" para referirnos a aquellas personas que adquieren abundantes habilidades y conocimientos, sin que hayan tenido estudios formales.
   De modo que vamos a tratar, ligeramente, sobre una tesis muy socorrida.  En general, se dice que la inteligencia de las personas, se debe en partes iguales al medio ambiente y a la dotación genética.  Los psicólogos adictos a la tesis genética han hecho estudios de tipo estadístico  y afirman que la inteligencia es mayormente "genética" al ochenta por ciento.   Otros psicólogos se niegan a aceptar esa conclusión.
¿Cuál es mi postura en esta discusión?   Antes de responder les voy a plantear una hipótesis algo desagradable.  Usted tiene un hijo con Síndrome de Down ("mongólico"), así que viene un "genetista" y le dice:  "Esto está motivado porque existe un doble cromosoma que..."   ¿De qué le iba a servir esta información?   Este conocimiento le resulta inútil.   A usted lo que le interesa saber es si existe algún remedio para aliviar esto.  Saber si se puede hacer algo para mejorar la situación.
   Y aquí viene el asunto de la educación especial.  Si usted se toma la molestia de buscar se entera que se puede llevar al niño a un centro de educación especial puede conseguir una mejoría notable de sus  habilidades.   Y si toma una decisión temprano conseguirá mejores resultados que si deja pasar unos años.   La sordera genética da lugar a los sordomudos, pero la conducta de estos sordos mejora mucho con las escuelas especiales para sordos.  Un niño puede tener un problema genético con una falta severa del enfoque en la vista;  pero, esto se remedia poniéndole gafas. Y así sucesivamente.   No pretendo que todo tenga arreglo.  Solo afirmo que algunas taras y problemas genéticos pueden aliviarse.
   Quiero decir que toda esta teoría de la inteligencia es genética resulta cuando menos irrelevante para el padre o la madre de un niño ordinario.  A estos padres lo que les interesa es tener una buena respuesta para estas preguntas: ¿Qué puedo hacer para desarrollar la inteligencia de mi hijo?   ¿Puedo confiarme en esta misión y dejar todo  el asunto en manos de la escuela?   Mi postura es que sí existen conocimientos, que hay modos para desarrollar la inteligencia.  Al oír hablar del asunto, no podeis saber si esto es verdad o mentira.   Teneis que  verificarlo por vosotros mismos.  Al aplicar el reforzamiento de la conducta operante (conducta voluntaria) podemos ver si se obtienen los objetivos que se buscan o no.  Una vez confirmada la eficacia del reforzamiento ya sabemos que no podemos depender de la escuela para desarrollar la inteligencia de nuestros hijos.  Eso lo debemos hacer los padres.   Debemos condicionar en el niño el deseo de saber, el placer de saber, el placer de buscar respuestas racionales, etc.  A medida que el niño se ejercita en estas tareas, se desarrolla mucho la memoria.  La memoria a largo plazo es solo un producto de la conducta a la largo plazo.  Este tema de la memoria se trata con algún detalle en el libro.
¿ Por qué se insiste tanto sobre la inteligencia genética?    Que yo sepa, nadie ha planteado esta pregunta.  Y si la inteligencia fuera genética no habría manera de cambiarla.  Mi opinión es que la inteligencia suele estar vinculada a la de los padres.   Pero, esto no siempre es así.   Los padres inteligentes, salvo excepciones,  tratan de desarrollar la inteligencia de sus hijos. Los de menor inteligencia no pueden hacerlo plenamente.  Ignoran el modo.   De otra parte, la sociedad encuentra útil que la inteligencia esté distribuida de un modo desigual.   Así que la sociedad no tiene interés en desarrollar mucho la inteligencia de todos los niños.  Se conforman con que tengan una inteligencia discreta y mal repartida.   Con  una inteligencia limitada, se supone que la gente puede aceptar mejor su status subordinado.  De ahí proviene, en mi opinión, la insistencia sobre la teoría genética de  la inteligencia.  Es solo una teoría.


¿QUÉ FACTORES PROMUEVEN LA INTELIGENCIA?

     Este libro mantiene la tesis que la inteligencia es un conjunto de habilidades útiles adquiridas por cada persona desde la infancia y a lo largo de toda su vida.  El niño va aprendiendo una serie de habilidades que el entorno le exige.   Y según el entorno va cambiando, así van cambiando los elementos que se aprenden o se usan.  Los elementos que dejan de usarse se van olvidando.  Las diferencias en los conocimientos de los niños, proceden del modo en que son educados por sus padres.   Si solo la escuela fuera el motor generador de la inteligencia,  no habría tanta diferencia entre unos niños y otros.
    Para responder a la pregunta que encabeza esta página podríamos invocar las tesis de Piaget.   Pero, las tesis de Piaget achacan el aprendizaje a la influencia del "entorno físico".   Y esto lo dice así, sin mayores aclaraciones.  Es decir que no identifica cuales son las variables relevantes del entorno.  Leyendo las papeles de Piaget, éste afirma que el entorno físico, por sí solo, genera el interés de los niños por aprender.  Si aceptamos esa tesis, tendríamos el caso de varios hermanos que aprenden a tocar el piano, simplemente, porque existe un piano en casa, aunque nadie en ella sepa música.  Creo que si no se refuerza al niño la conducta de explorar el instrumento, para empezar, y se refuerza luego la imitación de una serie de modelos musicales, secuencias de sonidos, el niño no va a aprender a tocar ningún instrumento.  Piaget, al hablar del "ambiente físico" parece dejar de lado el "ambiente social".  O por lo menos, no analiza la estructura de las variables relevantes en este ambiente.   Y aunque podemos referirnos al "ambiente social de la escuela" creo que tiene mayor relevancia el "ambiente social doméstico" para el desarrollo de la inteligencia que todos los demás ambientes juntos. En los sistemas sencillos, culturas de cazadores recolectores, casi todo lo que hay que aprender se reduce a encontrar comida, hacer trampas y cazar algo; por eso no existen mayores problemas para el aprendizaje.  Porque todos los repertorios tienen relevancia; pues el aprendizaje para esta gente no es otra cosa que buscar la comida de cada día.  Esto implica que, salvo deficiencias fisiológicas posibles, no existen problemas para el desarrollo de la inteligencia en las culturas de los cazadores recolectores.
    Si aceptamos la tesis de Jean Piaget, en el contexto de una cultura urbana,  esto nos envía de cabeza a la teoría  genética de la inteligencia.   Pues siendo el ambiente físico el mismo para todos, se observan diferencias notables en la precocidad, en velocidad de aprendizaje y en el interés por saber.  En consecuencia, las diferencias en los resultados del aprendizaje entre los niños se atribuyen a las variables genéticas.  Sin embargo, me parece lamentable que un psicólogo con el prestigio de Piaget se haya conformado con una investigación tan superficial.  Las etapas en el aprendizaje que nos presenta Piaget son una función de la experiencia del niño.  Pero, desde mi perspectiva, según sea más o menos rica la experiencia cognoscitiva del niño, este llegará antes o más tarde a cada una de las etapas que el psicólogo menciona.  Pero Piaget habla sobre la madurez de la percepción del niño y hace mención a su edad cronológica.  Desde mi perspectiva, la madurez perceptiva, o la capacidad de abstracción, son una consecuencia de la conducta que ha tenido el niño.   Y para esto es necesario tener en cuenta las variables que controlan la motivación o interés del niño en la adquisición de esas percepciones.  Un niño con motivación óptima llegará mucho antes a las diferentes etapas del conocimiento.  Un niño con escasa motivación irá retrasado con respecto al niño promedio y es posible que nunca alcance algunas de las etapas cognoscitivas.  He podido observar que algunos individuos, digamos científicos, sufren de lamentables  deficiencias epistemológicas.
   Yo me inclino por las tesis de Skinner sobre el aprendizaje.   Según Skinner, los organismos biológicos aprenden a conocer su mundo por las consecuencias agradables o desagradables de los estímulos en el entorno.  Como el número de estímulos es muy alto, los organismos no pueden hacer el derroche de memorizarlos todos.   Solo se memorizan las propiedades de aquellos estímulos que tienen algo que ver con el alimento, la reproducción, la seguridad, la conducta social y el confort.  En el caso de las culturas urbanas, el aprendizaje de repertorios conductuales son muy complejos y variados.  Y esta es una de las tareas más serias con que se encara la educación.
    Si consideramos solo el lenguaje, podemos ver que el ser humano tiene una capacidad de memorizar secuencias de sonidos en un rango que no tiene comparación con otros animales.  Una gran parte de los repertorios verbales memorizados son portadores de información.  Pero, todo lo que se memoriza no son solo mensajes verbales, también se memorizan secuencias cinéticas de gran complejidad:  Como ejemplo podemos considerar al artista que toca al piano una pieza de Chopín, o el jugador de fútbol o el individuo que conduce un coche.   En el caso del músico, tenemos dos tipos de memoria:  una es cinética y le sirve para ejecutar la pieza musical y en la otra tenemos un registro de las secuencias sonoras correspondientes; la memoria de los argumentos musicales.   Sabemos que  el músico puede ejecutar la obra con y sin papeles.  Y cuando se entrena el tiempo suficiente, puede ejecutar de gran complejidad sin la ayuda de papeles. Digamos que la inteligencia es una virtud de la memoria.   Pero, no es una virtud cualquiera.  Porque la memoria en sí misma no vale nada si lo que tenemos en el cerebro son datos irrelevantes.  Esto nos lleva al programa de adquisición de conocimientos.   La escuela viene lastrada desde el pasado por infinitos datos irrelevantes.   Y no voy a dar más detalles para no crearme enemigos entre los vendedores de la  educación.  Cuando una sociedad se siente sobrecargada de estudiantes inteligentes, reacciona generando una nueva sobrecarga de irrelevancias para lastrar la memoria del estudiante.  Antes de hacer esto se suelen quejar diciendo: "tienen un nivel muy  bajo".  Esta sobrecarga de trabajo memorizador tiene la virtud de despistar a los estudiantes que no acaban de discriminar lo útil de lo irrelvante.  Ya que si no memorizan los elementos inútiles de un programa no pueden seguir con sus estudios.   La única solution para este problema consiste en que los estudiantes bien informados pueden mejorar la productividad de su memoria con un programa adecuado.  Este programa consiste básicamente en seguir un programa de estudio paralelo y muy adelantado sobre el programa oficial.

    Todo el problema de incrementar la inteligencia consiste en facilitar los procesos de la memorización.  Este es un asunto muy complejo que no se puede tratar en un par de párrafos.  Solo les diré que los trabajos precisos para memorizar dependen del uso de unas contingencias llamadas reforzadores.   Si el sujeto no está controlado casi a diario por estos reforzadores  su interés por este trabajo deja mucho que desear.  Para hacer una carrera ambiciosa, es necesario trabajar mucho sobre la memoria y  entrenarse duramente con los algoritmos operativos y discriminativos.  Se precisa un  ejercicio muy constante para conseguirlo.   En el libro se dan algunas precisiones sobre esto.




    Piaget
Jean Piaget (1896-1.980)  Psicólogo suizo que presentó un estudio sistemático sobre las fases del desarrollo sensomotor y la inteligencia del niño.  Estuvo muy de moda invocar a Piaget con algún pretexto en las décadas sesenta y setenta.
Skinner, B.F.  (1904-1990)   Psicólogo norteamericano y exponente destacado del conductismo, llamado "conductismo radical".  Este ve la conducta humana como controlada por estímulos significativos del ambiente.  En su tesis favoreció el estudio controlado de las respuestas como el mejor método de entender la conducta humana.


¿QUÉ PASA CON LA DESOBEDIENCIA?

   Ya se habló en otra parte sobre "como conseguir que el niño se entrene" y hablamos de los  reforzadores.  La desobediencia es la resistencia a ejecutar peticiones u órdenes.  La forma en que las personas autoritarias tratan este asunto, suele generar este tipo de conductas.
   Las personas autoritarias creen que el niño o, para este caso, un  subordinado cualquiera, debe obedecer sin mayores filosofías ni razonamientos.  Su lema sería:  "Ordena y serás obedecido".   Este lema suelen fallar bastante, por decirlo de una manera suave. ¿Cuál es el problema?  Suele ser que la gente recibe muy pocas gratificaciones inmediatas por el acto de obedecer.
   Todo empieza cuando el niño aprende el idioma.  Al llegar a los verbos, le dicen al niño, "siéntate" y va y se sienta;  "Coge la cuchara" y el niño la coge, y así con otros verbos.  Cuando estamos en esto del lenguaje, el niño suele recibir muchas atenciones por ejecutar la acción de estos verbos.  Y llega un momento en que se convierte en un pequeño robot y le dicen:  "Llévale esto a mamá", o "llévale esto a papá"  y el niño  va y lo hace.   Al principio recibe muchas atenciones por este motivo.   Pero, al cabo de una semana  ya no le hacen ni caso.  Sin embargo, a los padres  les ha quedado cierto regusto por dar órdenes.   Por ello las siguen dando, pero el niño no recibe ninguna recompensa verbal por obedecer.  Como consecuencia de esta tacañería el niño pierde el interés por ejecutar órdenes.  Ahora las cosas han cambiado un poco, porque algunos padres son muy sensibles al detalle de que el niño ignore una orden.  ¿Qué pasa cuando se ignora una orden?  Que el padre, o la madre, o quien sea que maneja al niño, va a insistir "repitiendo" la orden.   Técnicamente, esto funciona como un reforzadorde la desobediencia.  Porque la palabra es un "reforzador condicionado".  Por eso, los padres más autoritarios suelen tener más problemas con la disciplina de sus hijos.  Y los padres "liberales", al no ser tan sensibles, ignoran la demora de la obediencia y tratan por otra parte de ser "más reforzantes" con la conducta obediente del niño.
     El libro trata con algún detalle este tema de la desobediencia.  Pero al tratarse de niños inteligentes, el asunto de la desobediencia suele tener escasa relevancia.   Se puede decir que la conducta desobediente es un reflejo de lo mal que se "refuerza" la conducta deseable.  Y si esto de "reforzar" y "reforzamiento" no lo tiene claro, es que se ha saltado algún paso en mis explicaciones.  Le aconsejo que vuelva a empezar.



¿DÓNDE PUEDO ENCONTRAR ESTE LIBRO?
   Este libro, NIÑOS INTELIGENTES Y FELICES,
está editado por Ediciones  Pirámide, S.A.
                         ISBN 84-368-1180-1
El nombre del  autor es Leopoldo Perdomo.
Se puede encontrar entodas las librerías bien surtidas de España.
Si no lo encuentra, pídalo al librero.

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LA INTELIGENCIA ES RELATIVA

  Esto significa que las habilidades de la persona deben estar de acuerdo con las demandas del medio. Si uno esta estudiando Física Nuclear, de poco sirve que uno toque muy bien el violín.   No le van a dar a uno un diploma ni un doctorado por eso.   Y si nos viéramos desnudos en el desierto del Kalahari, con un arco, algunas flechas y una pequeña lanza,de nada iba a servirnos un título de doctor en Astrofísica.   Por lo tanto, mi definición sobre la inteligencia tiene consistencia.  El valor y la utilidad de los repertorios de conducta dependen del medio pues nos permiten sobrevivir en él.  En las sociedades civilizadas, los individuos dependen mucho unos de otros para la supervivencia.  La supervivencia es difusa y depende de muchos individuos con diferentes habilidades. En las sociedades primitivas, por el contrario, la unidad familiar debe abastecerse a si misma en casi todas sus necesidades.  Si no fuera así, se morirían de hambre.  Y ahora voy a invertir los términos del concepto.  Siendo tan valiosos los conocimientos del hombre del Kalahari para sobrevivir en el desierto, estos no le iban a servir de nada para conducir un automóvil por las calles de Manhattan, o para trabajar en un laboratorio de biología molecular.   Por lo tanto, el programa para crear inteligencia cambia según el objetivo que nos proponemos. ¿Queremos un campeón de ajedrez?  Eso  requiere un programa muy diferente que si quisiéramos tener un campeón de natación, o un científico de algún tipo. ¿Qué es lo queremos?  Según sea la respuesta, así debe ser el programa.  Por supuesto,  existe algo llamado inteligencia  general.  ¿Queremos inteligencia general?  Pues debemos programar una inteligencia general.  Pero, eso lo tenemos que hacer nosotros mismos.  No podemos esperar que eso lo haga nadie por nosotros.  Creo que el libro NIÑOS  INTELIGENTES responde a este tipo de preguntas.



LOS "REFORZADORES"

    Creo que fue Skinner el primero en mencionar los reforzadores.  Pero, en fin,  no soy historiador.  En cualquier caso, fue Skinner el primero en hacer bulla suficiente sobre este asunto.   ¿Qué son los reforzadores?   Los reforzadores son unas contingencias agradables que inducen a la persona a repetir la conducta.   En el caso de los animales, la conducta está muy asociada con las satisfacciones que se obtienen.   Es por eso que memorizan las secuencias precisas de una conducta para alimentarse y  mantener una conducta social, en el caso de los animales sociales.  Pero, en el caso de los seres humanos, la complejidad de  los repertorios que deben aprenderse es de tal magnitud que la distancia entre la conducta y las consecuencias es muy grande.  Piense en un niño que se entrena para tocar el piano.  Si las consecuencias de tocar el piano se sitúan en una distancia remota, el niño se va a negar a entrenarse para esto.  Por lo tanto si quisiéramos que niño se entrene con el piano, este entrenamiento debe tener consecuencias agradables desde ahora mismo.  El niño de ocho o diez años no se puede entrenar solo con la ilusión de que un día le van a dar  el Gran Premio de Viena para Pianistas Virtuosos, cuando tenga veinte años.
   Cualquier conducta de difícil adquisición lleva muchísimo tiempo y dedicación.  Y lo mismo puedo poner como el ejemplo al violinista, que al jugador de ajedrez, al profesional de baloncesto, o al astrofísico.   La filosofía tradicional habla de "fuerza de voluntad".   Este es un asunto que examinado de cerca, nos indica que "solo tienen fuerza de voluntad los que se entrenan para una conducta que se adquiere a largo plazo".  El resultado de este descubrimiento es que sabemos lo mismo que antes.   Si decimos que quien se entrena tiene fuerza de voluntad, seguimos sin saber por qué tiene fuerza de voluntad la persona que se entrena.   Y si alguien me dice que eso ocurre porque "lo desea ardientemente".   Podemos seguir preguntando por qué lo desea con tanto ardor.  Todos estos problemas epistémicos desaparecen cuando se invoca el poder de los reforzadores.    Entonces, al preguntar ¿por qué se entrena el niño tocando el piano con tanto interés?   Podemos responder:  Es que recibe abundantes reforzadores de sus padres y de su profesor de piano.   Aquí, los reforzadores pueden ser frecuentes palabras de  aliento y alabanza.  Los padres agasajan frecuentemente al niño por lo mucho que trabaja y raramente le dicen algo crítico sobre los errores que comete.  Como reforzadores, el niño también puede recibir dinero y regalos que le cogen por sorpresa en los momentos que se está entrenando.  Y si esos regalos, o ese dinero, se lo diéramos cuando el niño está descansando, o viendo la tele,  no tendrían ningún efecto sobre la conducta de tocar el piano.   Porque los "reforzadores" deben ser contingentes con la conducta que queremos reforzar.   Existe un detalle en todo esto.   Si una conducta está bien establecida y deja de recibir atenciones, puede aguantar un cierto tiempo sin reforzadores.   Pero, si estos no regresan, la conducta va poco a poco perdiendo fuerza.   Existe asimismo algo a tener en cuenta, un programa adecuado puede hacer  que  la conducta adquiera cierta resistencia a la extinción.   Pero, en cualquier caso, siempre será una conducta más débil que cuando está bien reforzada.   Por ejemplo, la conducta de jugar  a la lotería suele ser débil.   Pero cuando a una persona le toca un premio de cierta importancia la conducta de comprar billetes se incrementa.   Aquí vemos cierto efecto del  reforzamiento.
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LAS CONDUCTAS INDESEABLES
   No todas las conductas de un niño son tan placenteras como nosotros quisiéramos.  Es por esto que podemos hablar de conductas indeseables.   Las conductas indeseables pueden ser, en parte, un subproducto de la desobediencia.   En otros casos se inician un poco por azar y se mantienen por un reforzamiento sistemático e involuntario.  Y digo involuntario porque los padres no tienen conocimiento sobre los efectos a largo plazo de este reforzamiento.  ¿En qué consiste este reforzamiento?   No es más que el resultado de  las atenciones verbales que se le dan al niño al recriminarlo por su conducta.  Esta afirmación parece incomprensible a muchos adultos, debido a que las recriminaciones se dicen con cierto talante de enfado y con frecuencia están mezcladas con amenazas.   Una cosa no quita la otra.  Substancialmente, las recriminaciones no son más que repertorios verbales y las palabras son reforzadores condicionados.  En algún momento, emitir conductas indeseables es lo mismo que desobedecer,  porque las conductas indeseables suelen estar prohibidas.   En los estudios de terapia de las conductas indeseables de los niños, el tratamiento consistía en retirar la atención verbal de esas conductas;  incluso aparentar ignorancia y tratar, por el contrario, de reforzar las conductas próximas a la normalidad o simplemente normales.  De ese modo se invierte el proceso.  De una parte, las conductas indeseables van bajando de frecuencia y las normales y deseables se van incrementando.


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LOS CONTROLES AVERSIVOS
     Los controles aversivos son aquellos que causan molestia, desagrado, o dolor a una persona.  La educación tradicional tenía un gran aprecio por estos sistemas de control.  Aunque hoy día no falta gente tradicional que le niega su apoyo a estos controles. Pero, ya digo que existe una fuerte tradición empeñada en dar valor a este sistema.
    ¿Cuál es la postura de este libro al respecto?   La misma que se deduce de los estudios de modificación de la conducta.  Los controles aversivos tienen una eficacia aparente porque manifiestan su efecto de inmediato.  Piensen por ejemplo que están en un banco y aparece un atracador con un arma.  En un momento se apodera de la voluntad de todos y consigue que os tiréis al suelo.  Y es evidente que nadie tenía la menor intención de tirarse al suelo en ese momento.   Luego le dice al cajero que le dé el dinero que tiene en la caja...  y así sucesivamente toda la historia que puede seguir.   Sin embargo, está claro que como se descuide ese atracador, alguien le puede dar un golpe para tratar de anularlo.  El resultado de la acción de este atracador no es del agrado de ninguno de los que se vieron amenazados.   De la misma manera, un padre autoritario le puede atizar una bofetadas a su hijo para que se ponga a estudiar.  El resultado inmediato suele ser que el niño se pone a la faena.  Pero, ¿está encantado el niño con este control?   Es muy probable que no.   ¿Aprenderá a amar las matemáticas con este procedimiento?  Es algo más que dudoso.   La conducta controlada con aversivos se vuelve "aversiva condicionada".   Es el mismo proceso que los reforzadores pero en sentido contrario.  Los reforzadores nos hacían ejecutar más conducta porque esta se asociaba con cosas agradables y por tanto daban ganas de ejecutarla.   Pero, si la controlamos con aversivos solo dan deseos de olvidarla, nos resulta repelente.


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¿QUÉ ES ESTO DE NIÑOS FELICES?
    Algunas personas tienen  la percepción que un niño inteligente debe  ser triste, mortificado, canijo y miope.   Esta percepción no tiene nada de realista.   Por eso, he querido transmitir, desde el título,  la idea de que el niño puede ser inteligente  y  feliz  al mismo tiempo.   Una cosa es compatible con la otra.  De hecho, existen sobradas razones para afirmar que una persona es feliz cuando posee unos hábitos de conducta apropiados para el caso.  Esto incluye tanto hábitos de laboriosidad, como cierta dosis de inteligencia normal y social.    Y algo menos conocido:   se precisan ciertas inmunizaciones contra los aversivos ambientales y un hábito condicionado de anticipar el disfrute de las cosas agradables y ordinarias de la vida.   El libro dedica unas doce páginas a este tema menos conocido de las inmunizaciones y al hábito de anticipar las situaciones reforzantes.


LOS NIÑOS SUPERDOTADOS
Se habla con frecuencia de los niños superdotados.   En todas estas páginas no los he mencionado para nada.  ¿Por qué?  El apelativo de "niños superdotados" se ha hecho muy popular desde antiguo.  La sociedad es lo bastante conservadora como para defender sin duda alguna que somos el producto de un capricho del azar, de una cierta combinación de los genes.  Antiguamente se decía que nuestra fortuna era un capricho de los dioses, o el capricho de la diosa Fortuna misma.  Esta diosa igual te hacía nacer príncipe para luego terminar convertido en esclavo. O viceversa, nacías pobre y acababas convertido en rico.  Sin embargo, mucha gente estará buscando por la Internet información sobre los "niños superdotados" y mi hoja no aparecía porque no puse ese concepto entre las palabras clave.  Acabo de ponerlas.
¿Qué puedo decir sobre los niños superdotados?  Con este apelativo se habla de niños que muestran una capacidad y una precocidad extraordinarias en algunas de las actividades que se estiman como inteligentes.  Y lo mismo podemos hablar de la música, como del ajedrez, de las matemáticas, o la egiptología.  El niño no nace "sabido" o con memoria o habilidades excepcionales.  Por supuesto, ninguna madre o padre va a decir que la habilidad de su hijo se debe a un programa bien llevado de reforzamiento.  Entre otras cosas, porque estaría mal visto si confesara este secreto.  Además mucha gente aborrece este asunto de los niños geniales. Por otra parte, imagine un niño que toca el piano de un modo maravilloso a los ocho o diez años. Si fuera un asunto genético, no más ver un piano en casa de alguien ya se pondría a tocar alguna melodía.  Es absurdo.  Necesita tener un piano en casa, y tocar todos los días.  Se necesita un programa para convencer al niño de que disfruta mucho tocando el piano.  Si faltara este programa, al decir "niño, toca 'Para Elisa' para la tía Francisca", este saldría refunfuñando "jodido piano este".  De modo que si el niño no ha sido muy bien reforzado para que le guste tocar el piano a todas horas, nos enteraremos que prefiere jugar con el GameBoy o el Pokemon.  O tal vez le encante ver por centésima vez "La Guerra de la Galaxias" u otra cosa equivalente. Imagina el caso de mi prima Marta.  Llega con un niño hecho un zombi que no hace otra cosa que jugar al GameBoy.  Pues no es cosa de ponerte a darle la paliza sobre el asunto del "reforzamiento de la conducta operante" te estarás creando un enemigo.  Puesto que le dices de un modo indirecto que ella es tonta y que no sabe educar a su hijo. De modo que lo mas sensato que le puedes decir es que tu hijo maravilloso es mágico.  Que salió así desde el día de su nacimiento.  En otro tiempo hubieras dicho que fue un capricho de los dioses.  Hoy le dices que solo es un capricho de los genes.
Si alguien está dispuesto a discutir la primacía de los genes, solo le puedo repetir lo que dije a propósito de la inteligencia.  No tiene el menor sentido considerar el "origen genético" del talento porque esta teoría no nos da ninguna oportunidad para modificar lo que nos viene dado.   Aunque sea cierto, da lo mismo saberlo que ignorarlo. El resultado no varía.  Por el contrario, el paradigma que define la inteligencia o el talento como una conducta aprendida, nos permite participar en los resultados.  Si lo hacemos bien, tendremos resultados buenos y si lo hacemos mal, fracasamos.   Si esta tesis es cierta, no es indiferente conocerla o no.  Si conoces el modo de aplicación de la técnica tendrás éxito, si lo ignoras tendrás un fracaso.
     De modo que si alguien quiere tener "niños superdotados"  debe disponer de un programa inteligente para que el niño adquiera con eficacia su conducta.   Así se evitarán las trampas mortales con que se ha de enfrentar la genialidad del niño a lo largo de su infancia.  Del mismo modo que no podemos  imaginar que un niño se haga pianista sin tener disponible un piano, tampoco lo será si le encanta desobedecer y maldecir la música y el solfeo.   Así que la tarea mas seria con que se enfrentan los padres es la de "reforzar" con gran eficacia la conducta para la que dicen que el niño esté dotado.   Deberan proscribir con mucha eficacia casi todos los repertorios de conductas antagónicas que puedan competir con la conducta elegida.  No es que el niño superdotado no tenga un repertorio de conducta infantil normal.  Lo tiene.  Sino que el peso de este repertorio será despreciable en comparación con la conducta objetivo.
Resumiendo:  Una conducta extraordinaria es el reflejo de un programa de reforzamiento extraordinario.   Si el reforzamiento es mediocre, la conducta también lo será.  Si el reforzamiento es casi inexistente, la conducta será muy escasa.

    Si algún lector cree que me dejo algo en el tintero, o cree que puede aportar alguna mejora a lo que digo que no se corte y que me escriba. 

Esta es mi dirección:  leopoldo.perdomo@gmail.com

 
Corregido el dia 15 de diciembre de 1999
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FUNDAMENTOS  DE ESTE LIBRO

    Todos los tópicos de este libro se fundamentan en los principios que estudia la Modificación de la Conducta.   Esta rama de la psicología es muy poco conocida  del público en general.   Podría decirse, exagerando un poco,  que  en este estudio no se consideran propiedades mágicas o misteriosas de la persona.  Solo se consideran las cosas desde el punto de vista de la conducta propiamente dicha.  Y esto se hace sin apoyarse en hipótesis sobre propiedades imaginarias de la mente.  El concepto mismo de "mente",  tan usado, resulta inútil para los efectos de los asuntos que se discuten en este libro.
   La palabra "mente", por su propia naturaleza abstracta, se presta para toda suerte de camelos pseudo científicos.  Es muy difícil poner a los enterados de acuerdo sobre un apropiada definición, pues el diccionario presenta dos acepciones principales.  La primera, capacidad intelectual humana.  Y la segunda,  pensamiento, imaginación y voluntad.
   De una parte, el concepto "mente" se hace sinónimo con  "inteligencia" y de otra se alude a los procesos de la conducta encubierta o interna de la persona.   Esa conducta se manifiesta interiormente cuando el individuo rememora imágenes y palabras, pensando, o también  cuando habla consigo mismo, o con otras personas (de un modo imaginario).  En fin, es lo que se llama conducta encubierta, con el sentido de imaginada.   Skinner hablaba de "conducta privada".  Resumiendo, el concepto mente alude al "software" propio  de cada persona, aunque más conmunmente se refiere a su conducta encubierta o a sus proyectos e intenciones (pensamiento, imaginación y voluntad).  

       El autor está en deuda con muchas obras.  Aquí le pongo una lista de las más relevantes.

    Eysenck, H.J.E. y Kamin, L. (1990) Confrontación sobre la inteligencia.
    ¿Herencia o ambiente? Madrid:  Pirámide.

    Humbling, Buckholdt et als.  (1976)  Los procesos de humanización.
    Barcelona:  Fontanela.

    Jay Gould, S.  (1997) La falsa medida del hombre.
    Barcelona:  Crítica (Grijalbo Mondadori).

    Martin, G. y Pear, J. (1992)   Behaviour Modification.
    Nueva York:  Prentice-Hall, Inc.

    Pines, M.  (1967)   Revolution in Learning. The Years from Birth to Six.
    Nueva York:  Harper and Row.

Skinner, B.F. (1953)  Science and Human Behaviour.
Nueva York:  MacMillan

Whaley, D.L. y Malott, R. W.  (1998)  Psicología del comportamiento.
Barcelona:  Martinez Roca.
 
   Tengo unas cosas pendientes de editar.  Este es el caso de algunas cosas de psicología.  El libro "Niños geniales" trata sobre el desarrollo de una inteligencia genial y contiene proposiciones muy interesantes aunque puedan ser controvertidas y polémicas.  Tan pronto como me haga bastante conocido con mis novelas  este libro despegará como un cohete.
   La obra "Armonía de la pareja" trata precisamente de la armonía precisamente.  Y al hablar de armonía estoy hablando de felicidad y
de intercambios placenteros.  Pues no es posible la felicidad sin estos intercambios.  Como preservar esa armonía del desgaste, como ver los síntomas del naufragio cuando todavía estamos a tiempo de salvar la nave, como evitar desviaciones del rumbo.  Como estas obras son de escasa difusión, estoy esperando hacerme un nombre literario para editarlo.
   El libro titulado "Autocontrol" está pendiente de algunas revisiones y puedo aplicar el mismo comentario que en los casos anteriores.



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    así que puede enviarme un mensaje


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