CUENTOS
DE LEOPOLDO PERDOMO



COSAS DEL CATERING

Todavía no hemos investigado lo suficiente este asunto del catering. Muchos estudiosos se han sumergido en esto pero han salido con más dudas de las que tenían. Esto es debido más bien a las complejidades del tema y a la falta de inspiración.

Si tenemos en cuenta el libro del Genesis 4, desde el 4 al 7, nos daremos cuenta que "Abel trajo ante señor lo más fino de sus corderos y los más gorditos. Y el Señor se complació con su ofrenda. Pero cuando vino Caín con su ofrenda de vegetales al Señor, este no se sintió nada complacido. Y Caín se cogió un cabreo de mucho cuidado e iba a todas partes con unos morros horribles. El Señor, que lo ve todo, le preguntaba con ternura, ¿Por qué vas con esos morros, hijo mío? ¿Si hicieras bien las cosas, no sería aceptada tu ofrenda? Veo que el pecado yace a tu puerta y te domina. Pero tú debes prevalecer contra él.

Cuando un dios nos habla, nunca puede estar uno seguro de lo que quiere decir. Eso lo vemos claramente con los expertos teólogos que han creado las diversas religiones escuchando las mismas palabras del Señor. Cuando más perplejo se queda uno es cuando lee la versión de sus palabras en la Biblia del Rey Jaime. Esta Biblia está reputada como la mejor de todas. Tan buena es que los expertos creen que es más exacta aún que los originales hebreos y griegos que sirvieron para traducirla. Es sin duda un gran adelanto de los tiempos y un triunfo del Espíritu Santo sobre la materia inerte.
    Según parece, el pecado original de la historia nos indica que aquí podríamos tener un problema con el cáterin. El Señor tiene una clara debilidad por la carne de cordero y cabrito, y se deleita con fruición con los humos del sacrificio que ascienden llenos de aromas de la grasa quemada. Por otra parte, el Señor siente una clara repugnancia por los vegetales, los tubérculos y el pan. En los tiempos de Caín aún no habían inventado los bollos preñaos, el pan Bimbo, la comida basura, ni la bollería. Esos eran unos tiempos muy duros para los granjeros que cultivaban la tierra, y tampoco tenían subsidios de la Unión Europea para compensarles por la vida tan dura que llevaban.

    Para decirlo en dos palabras, Caín se fue hartando de su hermano porque cada día era una perita más dulce ante los ojos del Señor. Así que se fue cogiendo un empute considerable con ese hijo de perra que era su hermano. Llegó un día que Caín ya no podía más y se llevó a su hermano de paseo al campo; porque ellos vivían en un piso de Moratalaz. Y aprovechando que nadie miraba lo mató con una gran navaja de sílex que tenía. Esta era de un filo mortífero.

Algunos expertos, que más bien son incrédulos, dicen que esta historia nos muestra un eco de tiempos remotos cuando se peleaban a muerte los pastores de ovejas con los agricultores. Dicen que Jehová era el dios de los pastores y no sabemos quien era el dios de los agricultores porque no consta en acta. Y añaden que de toda esta historia algo nos ha quedado en claro y es que a Jehovah le repugnan los vegetales.

¿Cuál es la moraleja de esta historia? Debes asegurarte sobre todo de cual es la comida preferida de tu Dios. Si enciendes el fuego sagrado ante el altar del Señor y le pones un donut no sirve de nada. Digo que no sirve. Pero puede ser incluso que sea contraproducente si le repugnan los donuts quemados. Por esa razón debes saber cuales son sus gustos preferidos, para que no se te ocurra ofrecerle ensaladas, ni espárragos, aunque sean de la vega de Calasparra. Y no lo harás por un prudente temor, no fuera que seas rechazado por esta ruin acción. Es por eso mismo que tampoco vale que te engañes a ti mismo diciendo "Si le pongo a esta ensalada un poco de aceite de oliva virgen tal vez sea más agradable al paladar del Señor". Te lo voy a repetir para que no lo olvides, el Señor aborrece los vegetales.

Supón que tenemos un avión Jumbo listo para despegar y el Señor viene y entra en él. Ya tenemos un problema. ¿Qué clase de cáterin vamos a servir al Señor? O sea que te puedes olvidar de toda esa basura que pones habitualmente en las bandejas y ese café horrible. Todo esto no hace falta ni que te lo diga. Tampoco le podemos servir carne de cerdo porque el Señor es un dios de pastores de cabras y ovejas y aborrece la carne de cerdo. Esto lo debemos tener muy claro. Así que olvídate del jamón cocido, las miserables ensaladas, las bebidas de burbujas, y ese vino alemán en botellas pequeñas.
    Supongo que tendrás el buen sentido de ponerlo en un asiento de primera clase. Es preferible que tengas un asiento donde el Señor pueda estirar bien las piernas y echar para atrás el asiento con generosidad para que pueda descansar confortablemente.

Sin embargo, ¡ay de ti! ¡si eres un tacaño bastardo y se te ocurre darle al Señor un asiento en la clase turista! Es posible que no soporte a esos horteras sin educación que se pasan todo el tiempo fumando a pesar de estar prohibido. Esto es muy peligroso porque el Señor los podría fulminar con un rayo divino de su justa ira. Este evento podría ser muy peligroso para el vuelo de la nave. La presión en cabina caería súbitamente a menos de quinientos milibares, así que se dispararía los dispositivos que liberan las máscaras de oxigeno. También los delicados sensores y las computadoras de abordo fallarían sin remedio a causa de la potente radiación emitida por el divino meteoro.
    Algunos pasajeros podrían ser abducidos por la corriente de aire que se provoca en el agujero creado por el rayo en el fuselaje. Estos infortunados fumadores se quedarían flotando por el espacio helado a catorce mil pies de altura. Cosa que, por otra parte, alguna gente con asma les venía deseando desde hacía algún tiempo.
    Esta no es sino una de las peores cosas que te pueden suceder cuando tienes al Señor a bordo de tu aeronave.

Resumiendo, todavía no estamos seguros de cómo debemos hacer el cáterin para un Dios que tiene unos gustos tan firmes en cuestión de comida. Se me ocurre que podríamos hacer una barbacoa con chuletitas de cordero y unos muslitos tiernos, dejando que el dulce humo se esparza por toda la cabina de pasajeros transportando los aromas de la grasa quemada.
    La cuestión de los vinos la estoy estudiando. Pienso que será preferible que sean vinos rituales; es decir, kosher. Así que olvida todas esas fantasías engañabobos del Champagne, el Cognac, o incluso cosas más sutiles como el Bourbon de Kentucky o incluso alguno de esos whiskys añejos escoceses e irlandeses que guardas para invitar a la gente adinerada. Jehovah, que yo sepa, no tiene ni un duro; pero más te vale que lo trates como si fuera Bill Gates. Por otra parte, estas bebidas, Champagne, whisky, etc, nunca oí decir que fueran bebidas kosher. O sea que mucho ojito. No vaya a ser que caigas en desgracia tú y la nave que tienes a tu cargo. No te olvides que tienes tus responsabilidades. Puedes ofrecer esas bebidas, en plan de hospitalidad y tal, pero siempre con mucha prudencia.

Ya sé que a ustedes, siendo como sois unos incrédulos, aún no he conseguido convenceros, pero sigo yo estudiando en profundidad todo este asunto del cáterin.

Leopoldo



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