Afrodisia

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Donde se trata de la impotencia del varón

Los penes hipotónicos

Otro caso sería, el relativo a los penes "hipotónicos" que ya hemos mencionado. Ya dijimos en el punto precedente que estos penes son muy gruesos o muy largos, o ambas cosas a la vez. Y en palabras de los físicos, se dice que son muy grávidos. Lo que dicho en lengua natural significa que son muy pesados. De esto resulta como si los espíritus que lo habitan fueran ciegos y sin olfato. Y es que, con tanta substancia física, están agobiados por el peso y no pueden ver, ni oler. Estos cuerpos grávidos se dividen a su vez en longuiformes y grosiformes. Y esta división no es un mero capricho de los estudiosos, pues ambas situaciones precisan terapias diferentes.

Ante el caso de los penes longuiformes se puede preguntar si este órgano tiene emisiones de fluídos afrodisios con procesos masturbatorios. La respuesta suele ser afirmativa, pero se admite que estas emisiones tardan en llegar. Estos órganos longuiformes suelen ser dolorosos para la mujer si el pene es firme. Pues el sujeto hace mucha presión por ver si viene la emisión afrodisia. La terapia en estos casos, consiste en ejecutar el coito desde atrás. Para ello, la doncella se pone sobre sus rodillas con el trasero en alto y pene se introduce por la puerta afrodisia, en esa postura. Luego tratará de ejecutar el coito sirviéndose de su mano masturbante al mismo tiempo. De modo que hará fuerza hacia atrás con su mano sobre el pene para no presionar en exceso a la doncella. De este modo, puede hacer con la mano tanta fuerza como quiera sobre su largo pene, sin dañar por ello a la doncella, ni fatigarla en exceso. De este modo, consigue llegar mucho antes al fin propuesto y natural de toda cópula: la emisión de fluídos y el éxtasis afrodisio.
     En el caso de los penes largos, pero débiles, sirve la misma terapia y se copula del mismo modo desde atrás. Pero, se ayuda de una mano que presiona con constancia rítmica sobre el miembro débil para darle fuerza. Pero, debido a la mayor debilidad del miembro, esta cópula puede llevar más tiempo para su culminación.
     Estas ayudas manuales son conocidas por los propietarios de ese apéndice tan largo. Pero al situarse en la postura normal de copular, con el hombre encima de la doncella, se hace difícil usar la mano milagrosa.
     Sobre el caso de los penes "grosiformes" se puede decir que estos penes no tienen grandes problemas con la erección; pero, carecen de firmeza. Y cuando se trata de penetrar a una virgen, tienen una tarea muy difícil por delante.
     Si la doncella es púber muy reciente, debe ser bastante estrecha todavía. Y el casto esposo debe esperar a que la virgen tenga un año más o dos. Por eso, los físicos dicen que la doncella necesita madurez; lo que se dice "estar bien en sazón". Una vez se dan estas condiciones el varón debe quedar yacente sobre su espalda, con el apéndice erecto con ayuda de la mano que le rodea y presiona hacia abajo. En esa pose la doncella, se postura en cuclillas y trata de penetrarse ella misma de su propia decisión. Para conseguir este propósito con más facilidad le debe dar un unte de manteca o de aceite en la cabeza de su miembro viril. Pero sólo en la bellota, pues es necesario que el tronco no se unte para ayudarse presionando con la mano; ésta debe tener cierta firmeza y no ser resbaladiza. Si la doncella es joven y el miembro muy grueso, es probable que no se pueda penetrar otra cosa que la bellota y no el pene completo. En tal caso, el varón debe ayudarse de su mano masturbatoria para conseguir la emisión afrodisia. A pesar de eso, la doncella puede quedar embarazada.

Finalmente, tengo la opinión de un físico egipcio que me dijo: Existe respecto a los penes algo parecido a lo que ocurre con los conejos y los elefantes. Que la gente con penes pequeños es como los conejos que copulan de un modo incesante. Y la gente con penes grandes, o muy grandes, está en el mismo caso de los elefantes; que es muy raro verles copular; pues copulan cada nueve o diez años. Con esto quería decir que los varones con penes grandes no están preparados para hacer proezas en cuanto al número de copulaciones.

No quedé conforme con la teoría del egipcio. Los físicos griegos creen que la gente con penes exagerados copula con alguna frecuencia, pero tienen dificultades para mantener firmes a los espíritus de la erección. Como resultado de esto, los genios del pene son muy irresponsables y se van y se vienen con frecuencia; dejando en ridículo al portador de estos testimonios viriles, tan vistosos y envidiados por las gentes normales.

Mi afán de adquirir conocimiento me llevó hasta los burdeles. Pero, las putas ordinarias son bastantes ignorantes y no pude conseguir de ellas una respuesta sensata. Así que tuve que acudir a la consulta de algunas hetairas. Éstas son de tanta categoría que debes pedir hora con meses de adelanto. Con una dellas me pude enterar de datos que confirman mis teorías sobre las virtudes y los defectos de los penes según su tamaño. Me informó que las putas baratas, en los días de mucha clientela, no pierden el tiempo con los clientes que tienen el miembro muy largo, pues éstos son muy lentos. De modo que los rechazan fingiendo que esas medidas les causan mucho dolor. Así aprovechan para estar con cuatro o cinco clientes normales, en lugar de uno sólo. Algunos clientes quieren jugar alargando el tiempo de placer para retrasar la emisión afrodisia. A estos se les presiona el miembro con la mano y les aprietan bien fuerte con las paredes del atrio afrodisio. De ese modo, incrementan la sensibilidad y así eyaculan prestamente. Luego se lavan y quedan libres para otro servicio. Pero eso son trucos de putas baratas que quieren servir a muchos clientes en un día para tener más ingresos.

Pregunté por el hombre espectáculo que hace proezas con su pene longuiforme, ¿cómo es posible que este pene tan largo no se desplome durante la función? Esto tiene un secreto, me dijeron. Se trata de una cinta sagrada que se ata, dando varias vueltas, con cierta presión en la base del pene. Así consiguen evitar que los espíritus de la erección abandonen al actor en su función. Pues, tal cosa les dejaría en ridículo delante del público.


Autor: Leopoldo Perdomo




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Espero que haya sido placentera la lectura