Afrodisia
--12--
Sobre la Escuela del Amor en Pafos.
Si algún viajero
viene a la ciudad de Pafos, en
época distinta al equinoccio de primavera, le vendrá bien
visitar el templo de Afrodita Porné. En este templo existe una
Escuela del Amor donde las doncellas de todas las clases sociales
aprenden los secretos más sofisticados de la diosa. Este templo
tiene un gran atractivo, pues las clases no son sólo
teóricas. Las doncellas deben demostrar prácticamente que
han asimilado todas las artes que les enseñan las doctas
sacerdotisas. Y a estos efectos se llegan muchos fieles a verificar,
previo pago, la ciencia de estas doncellas.
Y se dice que estas
jóvenes servidoras del templo no
pierden la virginidad a pesar de las muchas copulaciones. Este extremo
no he querido verificarlo por mí mismo. Porque algunas cosas
hacen más ilusión al creerlas ciegamente que
después de comprobadas. Aunque sobre este punto se han generado
enconadas controversias y diversas escuelas filosóficas.
Alguna gente, con poca fe y rudos modales,
niega que estas dulces servidoras de Afrodita puedan ser doncellas
después de realizar infinitas copulaciones. Y dicen de ellas que
"no les queda ni el menor rastro de virginidad en ninguno de sus santos
orificios".
Los expertos en teología contraponen que
no hay ningún prodigio imposible para la diosa. Y refuerzan su
tesis diciendo que existen médicos muy sabios y parteras famosas
que llegan de todas partes del mundo a estudiar este hecho milagroso. Y
que, convencidos por las pruebas, han certificado la intacta virginidad
de las diaconisas. Y allí están los documentos a
disposición de los incrédulos que se resisten a creer en
los prodigios de la dorada Afrodita.
Un físico amigo, llamado Eufronio y poco
dado a supersticiones, me explicó un teoría muy sensata.
Dice que estas doncellas nunca son penetradas en frío como
ocurre con las novias en su primera noche de bodas. Si no que, con los
sabios y pacientes ejercicios afrodisios, los sonrosados labios y el
atrio divino de las doncellas adquieren una ductilidad y una
flexibilidad extremas. Esto permite el prodigio de obtener
penetraciones muy lúbricas que no producen desgarros, ni dolor
alguno. Y así es como se obtienen placeres inmensos y
prolongados. Eufronio cree que las doncellas son iniciadas en sus
primeras penetraciones por jóvenes efebos que tienen miembros de
dimensiones discretas. Y que, sucesivamente, las virginales diaconisas
van siendo entrenadas con instrumentos de mayores dimensiones.
Según Eufronio, ésta sería una explicación
razonable para este singular prodigio.
En cualquier caso, por natural que pueda
parecer la teoría de Eufronio, este hecho no deja de ser un
prodigio. Y las personas sensatas no van a considerarlo por eso como
una cosa normal y rutinaria.
Autor: Leopoldo
Perdomo
|