Afrodisia

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Sobre la Escuela del Amor en Pafos.

Si algún viajero viene a la ciudad de Pafos, en época distinta al equinoccio de primavera, le vendrá bien visitar el templo de Afrodita Porné. En este templo existe una Escuela del Amor donde las doncellas de todas las clases sociales aprenden los secretos más sofisticados de la diosa. Este templo tiene un gran atractivo, pues las clases no son sólo teóricas. Las doncellas deben demostrar prácticamente que han asimilado todas las artes que les enseñan las doctas sacerdotisas. Y a estos efectos se llegan muchos fieles a verificar, previo pago, la ciencia de estas doncellas.

Y se dice que estas jóvenes servidoras del templo no pierden la virginidad a pesar de las muchas copulaciones. Este extremo no he querido verificarlo por mí mismo. Porque algunas cosas hacen más ilusión al creerlas ciegamente que después de comprobadas. Aunque sobre este punto se han generado enconadas controversias y diversas escuelas filosóficas.
    Alguna gente, con poca fe y rudos modales, niega que estas dulces servidoras de Afrodita puedan ser doncellas después de realizar infinitas copulaciones. Y dicen de ellas que "no les queda ni el menor rastro de virginidad en ninguno de sus santos orificios".
    Los expertos en teología contraponen que no hay ningún prodigio imposible para la diosa. Y refuerzan su tesis diciendo que existen médicos muy sabios y parteras famosas que llegan de todas partes del mundo a estudiar este hecho milagroso. Y que, convencidos por las pruebas, han certificado la intacta virginidad de las diaconisas. Y allí están los documentos a disposición de los incrédulos que se resisten a creer en los prodigios de la dorada Afrodita.
    Un físico amigo, llamado Eufronio y poco dado a supersticiones, me explicó un teoría muy sensata. Dice que estas doncellas nunca son penetradas en frío como ocurre con las novias en su primera noche de bodas. Si no que, con los sabios y pacientes ejercicios afrodisios, los sonrosados labios y el atrio divino de las doncellas adquieren una ductilidad y una flexibilidad extremas. Esto permite el prodigio de obtener penetraciones muy lúbricas que no producen desgarros, ni dolor alguno. Y así es como se obtienen placeres inmensos y prolongados. Eufronio cree que las doncellas son iniciadas en sus primeras penetraciones por jóvenes efebos que tienen miembros de dimensiones discretas. Y que, sucesivamente, las virginales diaconisas van siendo entrenadas con instrumentos de mayores dimensiones. Según Eufronio, ésta sería una explicación razonable para este singular prodigio.
     En cualquier caso, por natural que pueda parecer la teoría de Eufronio, este hecho no deja de ser un prodigio. Y las personas sensatas no van a considerarlo por eso como una cosa normal y rutinaria.


Autor: Leopoldo Perdomo




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